Cuenta la historia que dos ranas curiosas entraron por la ventana de una casa que daba justo a la cocina y cayeron dentro de
una olla medio llena de leche, pero por más que lo intentaban e intentaban
no conseguían llegar hasta el filo de la olla y salir de ella. Así que al
rato de saltar y saltar, y sin conseguir ningún resultado, una de las ranas le
dijo a la otra:
- “No
quiero sufrir más, es imposible salir, así que voy a dejar de saltar y de
luchar”. Y la rana se hundió y ahogó en la leche.
La otra rana pensó que no podía rendirse, que de nada le serviría
dejar de luchar pues sabía que acabaría como su compañera, así que empezó a
imaginar todas las cosas que haría si conseguía salir de la olla, sus
amigos, su charca estimada… y siguió y siguió pataleando hasta que tanto
patalear la leche se convirtió en nata, se hizo sólida y con volumen, por lo
que le acercó al al filo de la olla y consiguió salir.

